Vittorio Giardino

Entrevista realizada en el Salón del Cómic del 2006

¿Qué le despertó tanto interés de la Guerra Civil Española?

Siempre me haces está pregunta en España y tengo que tratar de no decir lo mismo, tengo que tratar de dar respuestas distintas. Por suerte hay tantas razones, que cada vez puedo decir parte de ellas. Sin mentir, puedo cambiar la razón y no decirlas todas, porque no tendría tiempo.

La razón mas válida, lo he escrito en el catalogo de la exposición, pero puedo darte una razón muy personal, aunque poco valida, cual es, que en mi adolescencia he leído novelas de escritores que habían participado en la guerra civil, cuando no sabía muy bien lo que era y lo que había sucedido, y esto despertó mi curiosidad, una curiosidad que a lo largo de los años me llevo a interesarme por la Guerra Civil Española y todavía hoy sigo sorprendiéndome de la cantidad tan impresionante de escritores e intelectuales que han participado activamente, no solo escribiendo un artículos desde un lugar tranquilo y seguro, sino arriesgándose e incluso muriendo.

¿Como llega a documentarse tan bien sobre la Guerra Civil Española?

Sobre la batalla del Ebro, puedo decir que me han sido muy útiles los libros que he comprado en el mercado San Antonio, son unas monografías que público el estado mayor de Franco, sobre distintas acciones bélicas.

Era una serie muy extensa, no conseguí todos, pero tenía unos cuantos, entre ellos el de la batalla del Ebro. Aunque se publicarán por parte del Estado Mayor de Franco, eran muy técnicos, es decir, los rojos, los republicanos no eran los demonios, sino que eran combatientes que tenían instrucciones y por lo tanto era una descripción muy detallada. No deja de ser una curiosa fuente.

Otra explicación, tal vez algo folklórica, bueno tampoco folklórica, es que estuve en diferentes sitios en Benissanet, Miravet, Roda, cuando vine al último salón, ahora mismo no recuerdo cuanto hace que fue, estuve en toda aquella zona, hace siete u ocho años.

Fue una experiencia muy interesante aunque muy rápida  y lo que mas me choco es que era el único extranjero en cincuenta kilómetros, no había turistas, solo había gente de aquí.

No quiero ofender a los vecinos, pero otra cosa que me sorprendió, fue la sensación de que me encontraba en la España profunda, porque, no los jóvenes, pero si la gente de cierta edad, no hablaban ninguna lengua que no fuera el castellano o el catalán.

Estuve en Mora la nova y recuerdo un restaurante que se llama Can Paloma, del que robe el nombre,  no el restaurante, para la tercera entrega de ¡No pasarán!

No es una gran documentación, sino de forma bastante casual y me sorprendo cuando me dicen que está bien documentado

Le gustaría hablar con alguien que hubiera estado en la guerra

Lo he hecho y de un modo un tanto extraño. Cuando he publicado este libro, en Francia y también en España han sido los lectores quienes me han contactado para contarme su historia, generalmente han sido los hijos de quienes habían estado en la guerra, pero en ocasiones también los que la vivieron.

Recuerdo una señora española, afincada en Francia después de la guerra. En un salón se presento un muchachito de unos 10 u 11 años para pedirme una dedicatoria. Me extrañe, dado que mis lectores normalmente son más adultos, y le pregunte, ¿Es para ti? Y me contesto, no, es para mi abuela. Después vino también la abuela y la  conocí personalmente.

Aquí en Barcelona, hace muchos años, conocí a Miguel Gallardo, que precisamente por el libro ¡no pasarán!, me regalo el diario de su padre, que él había ilustrado y que leí en español. Aunque no conozco bien el idioma, me encontré con un libro extraordinario, que con seguridad es un diario, no es una novela, no es literatura, es real.

Mas tarde conocí a la secretaria de la asociación de los excombatientes de las brigadas internacionales, Liss London, la mujer de Arthur London, el ministro de exteriores de Checoslovaquia en los años 50 y me envió un libro del marido, que se titula L’Espagne y que no ha sido traducido al italiano.

Sigue existiendo una red internacional, que ahora está compuesta fundamentalmente por los hijos de gente que vivió la Guerra Civil, para quienes la Guerra Civil sigue siendo un tema de suma importancia, incluso en Italia

La Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial, ¿Qué etapa histórica de Italia le gustaría contar?

En general me interesa hablar los acontecimientos históricos candentes, que interesan todavía, porque a menudo han sido etiquetados de una manera maniquea, como buenos y malos, porque no creo mucho en la división buenos y malos. En la guerra civil lo tengo claro de que lado me gustaría estar y de que lado no me gustaría estar, pero no es que hubiera malos, sino que había gente que tenía sus razones y hay que analizarlas. Mi intención siempre es analizar las razones.

Un ejemplo muy rápido y algo provocador, Hitler se ha catalogado como el malo, el diablo. Es evidente que no es el bien, pero si nos limitamos a decir que Hitler es el malo absoluto, el diablo, ya hemos acabado con el análisis y todos contentos. Por el contrario, lo que intento es comprender el ¿por qué?, ¿Por qué había gente que le apoyaba?, ¿por qué había gente que le votaba? ¿Qué decía para que la gente se sumara a su línea política?, esto es lo que me interesa, porque ayuda a buscar claves de lectura para hoy, porque hoy tampoco ayuda para nada hablar en términos de bien y de mal, personalmente no me gusta, pero definirlo simplemente como el mal, no te ayuda a comprender nada y es un gran engaño

En Italia son tantos los episodios, que se podrían contar, pero lo importante es este punto de vista.

Siendo en general sus obras, títulos con mucha fuerza y de gran calado ¿Por qué hacer Eva Miranda?

Por la misma razón por la que después de hacer Rapsodia Húngara hice Little Ego. Primero de todo, porque hacer un libro como ¡No pasarán! es muy fatigoso, supone un esfuerzo y un cansancio que te vuelve loco al final, y después necesito relajarme con algo mas ligero. En los dos libros de ¡No pasarán! He empleado cuatro años y medio y necesito salir de ese mundo, acabo agotado.

Además soy un hombre y las mujeres me gustan y una historieta que me permita dibujar mujeres guapas me gusta, me divierte. Un pequeño detalle, espero no haber hecho historias eróticamente fuertes, porque quería limitarme a hacer algo ligero, cuando escribí Little Ego, tenía dos niñas pequeñas y no quería tener los cajones cerrados con llave.

¿En que momento decide de ser ingeniero electrónico y dedicarse a ser autor de cómic?

Yo me ocupaba, en el 1978, de robots industriales, también me ocupaba de ordenadores, que entonces eran algo distinto,  era un trabajo que tenía mucho futuro y estaba muy bien pagado. Además yo era diseñador y mi trabajo era muy creativo. Esto es para despejar dudas, por si alguien piensa que me iba mal, por que no funcionaba, me iba muy bien en el trabajo.

Es muy difícil explicar por qué, siempre me ha gustado dibujar, desde que era un niño y hasta cierto punto he pensado toda la vida que debía dedicarme al dibujo.

¿Por qué se parece tanto Max Fridman a Vittorio Giardino?

La venganza de los bajitos, por fin un héroe es pequeño y la barba, porque no., En realidad no soy solo yo. Todo es mas complejo, hay un elemento que une al personaje conmigo y es el hecho de que sea un judío de la diáspora europea, concretamente askenazíe, de  burguesía medio-alta, al estilo de Thomas Mann.

La relación no viene directamente conmigo, que no soy judío, sino con mi mujer que es judía de la media burguesía hebraica europea y tiene familia en París, en Baltimore y cuya familia es originaria de Ucrania. Para mi mujer es normal tener familiares en todo el mundo y hablar diferentes idiomas es natural, algo que a mi me gustaría muchísimo. Fridman no es como soy, sino como me gustaría ser.