Prado, Miguel Anxo

Entrevista realizada en el Salón del Cómic de Barcelona Mayo 2002

¿Quien es Miguel Anxo Prado?

A estas alturas, es filosofía pura. Es un tío que entre muchas otras cosas hace cómics, que seguramente es la que más le apasiona y que fuera de eso vive tranquilo en un rinconcete apartado y lleva una vida sosegada. La verdad es que es muy poco espectacular, no tiene mucha historia

¿Qué quieres contar en tus cómics?

Eso lo tengo mas claro, el que no lo sé, el que es cambiante, evidentemente no era lo mismo lo que quería contar cuando tenía veintidós años que lo que quiero contar ahora, no por una cuestión estrictamente de edad, sino porque la vida va cambiando los puntos de interés de cada uno de nosotros.

Cuando hablo de esto siempre me acuerdo de una ocasión en que debía llevar hechos ocho o nueve libros y más o menos tenía la convicción de que cada uno de ellos era diferente, tanto en temática como en grafismo y no recuerdo con quien hablaba, hablando de esto y de cual podría ser el life motiv de mi obra, y cuando le contaba mi teoría de que no había mucha relación entre unos y otros, entonces aquella persona me dijo que pensaba que si había un hilo conductor de todos ellos, y que bien fuera en libros de corte humorístico o de ciencia-ficción o en historias de desamor había una cierta obsesión por la incomunicación, las dificultades para relacionarse entre las personas, y a toro pasado y repasando mis propios libros me di cuenta que era un tema que estaba constantemente en el fondo de mis historias.

También una cierta obsesión, que quizás es mas estética que otra cosa, por el tiempo, me fascina el paso del tiempo, me fascina en todos los sentidos, el cómo cambian las cosas, como se transforman, como el tiempo va influyendo en las personas, en la geografía en lo que nos rodea y entonces sobre esas bases voy mas o menos montando las historias que me apetece contar.

Casi siempre hay un cierto trasfondo social, es cierto que tengo una concepción un tanto militante de una forma de concebir las cosas y que siempre he tenido la sensación, quizás por que soy hijo de esa clase media de los años sesenta y setenta y que en realidad mas que una clase media era una clase baja emergente, siempre he tenido la sensación de que muchas de las actividades en que estamos metidos, lo que llamamos creación, arte son en el fondo superfluas, son un lujo de la sociedad en la que vivimos, tengo claro que lo fundamental son otras cosas, el trabajo, es tener que comer, es tener un buen sistema sanitario, un bien sistema educativo, y entonces en ese sentido siempre he sentido la necesidad y la obligación de pagar un cierto peaje, el derecho a vivir de algo que en el fondo no es absolutamente necesario, y supongo que eso es lo que les da a mis libros a mis historias ese cierto tinte social.

¿En qué proyectos estas actualmente?

Estoy metido en tantas cosas que la sensación que tengo es mas bien de vértigo, siempre me ha costado mucho trabajo decir que no a las propuestas, sobre todo si las propuestas me metían en un terreno nuevo y pantanoso, que no conociese anteriormente y un poco la frontera que traspase fue cuando me metí en el mundo de la ilustración, hasta ese momento yo había hecho ilustración, cómic, un poco de diseño gráfico, hacer guiones y era todo un poco mas o menos controlable, se podían hacer todos juntos.

A partir de añadir a todo esto el mundo del audiovisual, el mundo de los dibujos animados, incluso multimedia, se me escapo mucho de las manos, sobre todo con los dibujos animados ha sido y está siendo una inversión muy grande de tiempo. Mi proyecto inmediato es retomar con mas tranquilidad el trabajo en el cómic, porque es algo que echo en falta trabajar continuadamente haciendo un libro y he iniciado un libro que en principio será publicado por norma y mis editores habituales en el resto de Europa y que acabo de iniciar y supongo que acabaré a mediados del año que viene. Después proyectos de ilustración, tengo un libro empezado con Pierre Cristin para Dargaud, un libro empezado que acabaré a final de año sobre una ciudad brasileña que se titula horizonte, tengo una historia que empezare estos días y que terminare antes del verano, alrededor de agosto, un mediometraje de veinte páginas y todo muy descontrolado y muy complicado.

¿Cuál va a ser la temática del cómic?

El cómic es un poco una vuelta a un tema del que quede muy contento, de un libro que se llamo tangencias, un libro sobre problemas de desencuentros entre parejas y que tuvo un planteamiento muy cerrado, cuando lo hice era un esquema muy férreo, era siempre una pareja dentro de un espacio muy limitado, unas veces era el cuarto de una casa, otras veces un exterior y la formula era siempre la misma, una pareja a la que asistíamos al momento de ruptura, el último momento de amor entre ellos y me quedo siempre la sensación de que se habían quedado fuera un montón de historias porque no cabían dentro de ese esquema tan férreo, unas quedaron simplemente esbozadas en apuntes y no las llegue a desarrollar otras estaban mas desarrolladas, pero vi que no encajaban claramente y se quedaron aparcadas a un lado y será como cerrar el ciclo que empecé con aquel libro, no será lo mismo, no será una segunda parte, pero si que seguirá un poco en esa línea de desencuentro entre hombres y mujeres, situaciones de desencuentro que en nuestra sociedad actual es una constante y entonces será un poco enfoque desde otros ángulo, pero alrededor de ese mismo elemento de partida.

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere empezar en el mundo del cómic?

El mismo de siempre, hay consejos obvios, cualquier consejo que se refiere a lo que alguien debe hacer o dejar de hacer respecto a estilos, a modos, a técnicas, todo eso es superfluo y siempre se podrán encontrar casos que desmientan el mismo consejo que estemos dando, pero si hay algo que me parece indiscutible y que si hay algo necesario para hacer cómic, hace veinte años, hoy en día o dentro de veinte años es necesaria una mezcla de paciencia brutal y una concepción clara de que esto es una carrera de largo recorrido. Yo que estoy metido en otras muchas formas creativas, pinto, me gusta el video, las técnicas de multimedia, me gusta el audiovisual, con diferencia con muchísima diferencia el medio expresivo que requiere una mayor inversión de energía , de constancia y de tiempo es el cómic. Un libro de cómics si está hecho con un mínimo de seriedad, has pensado y has escrito el guión con cariño y con cuidado y lo has pintado lo mejor que puedes, no ocupa menos de ocho meses en el caso de gente rápida, un año, yo soy relativamente lento, no dibujando pero si en la globalidad del proceso y mi producción es de un libro cada año y medio o dos años.

Mi consejo es ese si no tienes paciencia y espíritu de corredor de fondo y lo que quieres son resultados rápidos, éxitos rápidos no los encontrarás ni como autor, es muy difícil salvo que te subas al carro de una moda de un fenómeno efímero del que igual que subes, bajas rápidamente, ni como puro trabajador, es decir, por mucho que quieras apurar no puedes hacer una historieta rápida, son muchas páginas, son muchas viñetas dentro de cada página y hace falta mucho esfuerzo y voluntad. Si no tienes este tipo de características que no tienen necesariamente porque ser cualidades, creo que es inútil hacer el esfuerzo, hay que saber que es un esfuerzo muy largo y que en muchos casos pasaran muchos años antes de que se vean frutos medianamente interesantes.

¿Qué te gustaría hacer que no has hecho en el cómic?

Cantidad de cosas, cada libro que hago es el fruto de descubrir algo que no había hecho antes y que me apetece hacer. No lo se cuando se me ocurre algo lo hago , por ahora no arrastro ninguna frustración, no tengo ninguna sensación de que me quede nada pendiente, pero lo que si me gustaría es mantener suficientemente claras las ideas como para no perder el rumbo. Lo que si es cierto es que en este momento el entorno es muy deslumbrante en todos los sentidos, hay nuevas tecnologías, hay muchas alternativas distintas para contar historias y si bien el cómic es un lenguaje muy dúctil y que permite contarlo casi todo.
Es cierto también que con el tiempo he ido descubriendo una de esas verdades de perogrullo como ocurre en la literatura, la música y es que al mismo tiempo que es interesante horizontes nuevos, cosas que supongan variaciones y un trabajo de investigación, yo también creo, por lo menos para mi, no perder de vista un cierto concepto clásico.

El clasicismo supone una limpieza especial de concepto y de intenciones y me preocupa el llegar a perder un poco el norte antes esta avalancha de posibilidades múltiples que tienes a tu alrededor y que te emborraches con esas herramientas que se te ponen en la mano y acabes perdiendo esa especie de guía central que es lo único que puede darle una cierta solidez a una producción como la mía, que es muy dispar y errática.