hspace=0THE BOYS

 

Garth Ennis está enfermo, su mente sufre una extreña enfermedad que le lleva a corromper y arrastrar por el fango a todo personaje al que guioniza. Es capaz de tener las ideas más asquerosas, despreciables y absurdas y, además, consigue que los editores se las publiquen.

 

La verdad es que no acabo de entender cómo es posible que los editores le dejen jugar con sus personajes, sinceramente creo que es como dejarle a un sádico tus mejores juguetes; os destrozará.

 

Sin embargo, muy de vez en cuando, Garth Ennis se encuentra bajo el efecto de alguna sustancia especial y escribe comics que, por muy bestias que sean, te llegan. A mi hasta ahora tan sólo me ha convencido con su Hellblazer, sus minis de Kev, el especial The Pro(stitute) y algunas fases de Preacher, de lo demás… en fin, me parecen títulos irrespetuoso, con la gracia vacía de un niño que se tira un pedo y lo considera divertido y… poco más.

 

Creo que con esto ya os he puesto en canción de lo que opino de este guionista, así que si ahora os digo que tras leer The Boys estoy encantado con este comic seguramente os haré flipar un poco. Más que nada porque en The Boys Garth Ennis no hace nada que no haya hecho ya antes, o peor. Sin embargo aquí todo le funciona.

 

The Boys nos presenta un universo donde los “superhéroes” se han descontrolado, están muy cerca de considerarse dioses por encima de los humanos a los que tan sólo ven como seres con los que divertirse, siguen cumpliendo con sus tareas de “protección” y demás pero… en fin, las víctimas colaterales no es algo que les preocupe demasiado y hace siglos que no son precisamente un ejemplo para ningún humano. Son corruptos, perversos y malcriados y ha llegado la hora de que alguien les de una lección. Ese alguien es The Boys, un grupo de freaks locos por ajustar cuentas con los supers que pronto van a comenzar a patear culos de supers, ¡y cómo!

 

Naturalmente Ennis no se corta un pelo y parodia a los superhéroes que más a mano tiene, así que… ¿hay alguien sorprendido de ver parodias de la JLA? ¿de los Titanes? No, ¿verdad? Pues en DC sí que debían estarlo ya que cancelaron la serie (que aparecía dentro del sello WildStorm) y… bueno, la serie continúa en otra editorial, Dynamite Entertainment, donde Ennis y Darick Robertson (el excelente dibujante de The Boys) se reunen para continuar las aventuras de este grupo.

 

Tengo que reconocer que estoy encantado con este título, conforme lo iba leyendo (con algo de vergüenza porque hay algunas escenas sexuales un tanto fuertecitas) me iba escondiendo más y más en el autobús y ni aún así podía evitar soltar varias carcajadas ante las BURRADAS que Ennis y Robertson nos ofrecen. Apenas puedo esperar para leer la continuación.

 

Si a eso le sumamos el genial trabajo de un Darick Robertson al que no es necesario alabar, su trabajo habla por sí mismo, pues se entiende sobradamente que el comic me haya gustado tanto, ¿verdad?

 

Además cuenta con una buena edición, de esas tan bonitas que hace Norma de la que me gustaría destacar los artículos, ya que es una forma muy original de presentar a los autores y a la propia serie.

 

En definitiva, un gran comic que, seguro, os hará pasar un buen rato, siempre y cuando os guste el humor negro, la violencia porque sí y mucha mala leche.




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