hspace=0WETWORKS #1

 

El Universo WildStorm necesitaba una revolución, el relanzamiento de toda la línea ya que, tristemente, la mayoría de series estaban de capa caída. En DC optaron por tomar cartas en el asunto y con el evento World Storm relanzaron las principales cabeceras.

 

La fórmula era muy sencilla, ofrecer a grandes autores las series de WildStorm para que las relanzasen y las volviesen a situar en el candelero. Sobre el papel era algo muy seguro. En concreto con Wetworks se apostó por Mike Carey (genial en su Lucifer) y por Whilce Portacio, creador de los Wetworks. Una arriesgada apuesta ya que Carey tampoco es que haya destacado en exceso fuera del sello Vertigo, pero la verdad es que la mezcla funciona, aunque con “peros”.

 

Se suponía que no había por qué conocer nada de lo anterior. Una decisión lógica si se tiene en cuenta que la serie cerró por “algo”. Pero cuando comienzas a leer este primer número te das cuenta de que o bien te has perdido “algo” o bien al guionista se le ha olvidado hacerte una breve introducción a los personajes. Algo que tampoco es tan complicado si tenemos en cuenta que de los personajes originales quedan dos y uno de ellos está muerto.

 

En fin, que parece que el Gobierno de los USA ha estado metiéndose donde no le importaba y, claro, eso ha acabado por provocar problemas, tantos como para que se decidan a reunir de nuevo a los Wetworks, pero cómo sólo queda en activo el coronel Dane (no me preguntéis qué ha pasado con el resto del equipo, lo desconozco) pues es la hora de llamar a los refuerzos, así que se “contrata” (pagando con drogas) a una vampiro y a un ente que… en fin, puede ir al “otro lado” y mientras tanto se intenta resucitar a Mother One. La amenaza es un vampiro venido de otra dimensión y deseoso de… arrasar con la humanidad.

 

Puede que mi resumen os parezca un tanto lioso pero la verdad es que estos primeros números de Wetworks también lo son, a Mike Carey le cuesta un horror hacer arrancar la trama y no es hasta bien avanzado el tomo cuando comienzas a sentirte cómodo en su lectura.

 

Claro que a eso no ayuda en absoluto un oxidado Whilce Portacio cuyo dibujo enrevesado e inexpresivo tan sólo sirve para acentuar la confusión en el lector. Parece que se le haya olvidado cómo dibujar aunque, también, conforme va cogiéndole el tranquillo a la cosa te vas notando más cómodo. Y antes de que penséis que le tengo una especial inquina a Portacio os diré que lo sigo desde Factor-X.

 

En cuanto a la edición de Norma, poco hay que decir, porque está tan bien editado como siempre. Una fiel reproducción en la que se incluyen todas las portadas habidas y por haber, una breve introducción, un artículo que resume (demasiado) la anterior etapa y unas minibiografías de los autores.

 

En definitiva tengo que decir que si bien la lectura me ha entretenido me parece que la jugada no les ha salido tan redonda como debería y que, posiblemente, los “nuevos” lectores del grupo se sentirán ciertamente decepcionados. Eso sí, este volumen se acaba dejando al lector con muchas ganas de leer la continuación y la verdad es que tras el desastroso inicio del mismo esa expectación final ya supone bastante.

 

Recomendable para fans de Portacio, de los Wetworks y del universo WildStorm.




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