*Después de tantos años y películas,... ¿por qué continuar con Daninsky en el mundo del comic?*

Por eso precisamente. Está bien claro. Porqué el resultado ha sido tan bueno que se está vendiendo sin parar y que ahora se ha comprado la franquicia en EEUU, Japón y Alemania. Ha sido un éxito y eso demuestra que la gente querí a ver a Waldemar Daninsky también en papel.

*¿Contaban con ello?*

No, no contábamos con ello. Pero tampoco fue idea mía sino que fue Javier Trujillo quien vino a verme y me dijo que le gustaría hacer la adaptación al cómic del personaje. Y ha salido bien. Ha salido muy bien. Tanto que ahora ya estamos haciendo una segunda parte del cómic, La Bestia y la Espada Mágica. Pero eso no quiere decir que no pensemos en hacer nuevos guiones novedosos para Daninsky. Es lógico: no hace ni tres meses que ha salido el cómic y ya lo hemos vendido en los Estados Unidos, se ha lanzado por todo lo alto incluso en formato de lujo, con éxito de ventas y de público.

*¿Ha notado muchas diferencias entre escribir un guión de una película y el de un comic?*

 

Es muy diferente. Muy, muy diferente. Lo que pasa es que yo he estado muy mediatizado por el dibujante, subordinado a él, que es el mayor creador de los dos. Yo me adapté a la idea que él tenía. En La Bestia y la Espada Mágica me tomo más libertad, estamos siendo más fieles a la historia, que es muy especial. Es una historia de corte oriental, y se debe a unas coordenadas de este mundo, de esta ambientación. Sea como sea, yo sigo las ideas de Javier Trujillo, porqué las tiene muy claras y son muy buenas: la próxima película que él quiere adaptar no será de Waldemar. Será Inquisición. Y luego no se como seguiremos y con que seguiremos pero, tal y como se decía en la película Casablanca, esto es el principio de una buena amistad.

*¿Usted conocía bien el cómic, el mundo del cómic, antes de trabajar con Javier Trujillo en Daninsky? ¿O ha sido la ocasión de aterrizar en un medio y una industria nueva y desconocida que le ha abierto las puertas? ¿Es lector de cómics?*

No, no, yo lo conozco bien, soy un fan del cómic y un lector de cómics. Hay un razonamiento de perogrullo para ello. Yo soy un chico de la posguerra y ¿qué teníamos en la posguerra? Muy pocas cosas. Incluso yo, que era de una clase media acomodada, me había visto obligado a comer pan de borona.

Recuerdo las cartillas de racionamiento, recuerdo que el café no existía si no era de chicoria, recuerdo el aceite de ricino, recuerdo el aceite de hígado de bacalao,... Recuerdo penalidades. Que yo luego fuera campeón de halterofilia resulta casi milagroso. ¿Y cuáles eran mis desahogos, mis aficiones en esta época de penalidades? El cómic y el cine. O coleccionar cromos. No había otros. ¿Y qué películas frecuentaba yo? Las películas en episodios: Flash Gordon, Los Tambores de Fu Manchú, El Capitán Maravillas, La Mano que Aprieta, Los Misterios de Nueva York,... Yo era consumidor de cómics, de El Hombre Enmascarado, de Flash Gordon, de Roberto Alcázar y Pedrín, de Terry y los Piratas, Doc Savage, el TBO, Pulgarcito, y era un enamorado del Inspector Dan. El Inspector Dan era un detective de lo fantástico, que se enfrentaba a vampiros, momias, hombres lobo,... Muy curioso para la época. Las películas de episodios me gustaban mucho. Si mi madre consideraba que me había portado bien durante la semana podías ir a ver la primera jornada del fin de semana. Fu Manchú ataca. Y estabas toda la semana en guardia, siendo un buen chico, para que tu madre te llevara a ver la segunda parte. Los Caballeros del Si Fang.

Recuerdo, gran anécdota, una tarde paseando por la Gran Vía de Madrid, que en el cine Capitol echaban Frankenstein y el Hombre Lobo. Recuerdo el cartel, las dos criaturas enfrentadas... Yo tenía seis años y en mis memorias aparece un dibujo que hice yo en esa época, de los dos monstruos luchando. Me impactó y desde entonces mis héroes, que siempre habían sido Dick Turpin, el Coyote, Robin de los Bosques o el Zorro, pasaron a segundo plano. Y conseguí ver la película, al colarme en el cine Iris que había al lado de mi casa. El acomodador me conocía y me dejó pasar.

Ese es uno de los motivos que explica porqué yo hice cine. Otra, que salieron los cromos. Los cromos de Frankenstein y el Hombre Lobo, prodigiosos. Y mi madre no quiso comprármelos. Valían una peseta. Y pasaron los años. Y cuando hice Octavia, Basilio Martín Patino, uno de mis iconos, me trajo el album de Frankenstein y el Hombre Lobo, todo ilustrado a mano. Una maravilla.

Esta película es icónica. No me importa si es buena, regular o mala. Para mí es un icono. Y en el festival del Algeciras, este año, la pude ver completa, en 35mm. Fue recuperar mi niñez.

Y todo esto que he explicado es una cultura popular pero ajena de mi formación como estudiante, bachillerato en el Ramiro de Maeztu y los estudios de arquitectura y ciencias exactas. No terminé arquitectura, me quedé sin el doctorado tras siete años de estudios, en Madrid y Barcelona.

Me lo pasé muy bien. Era un buen dibujante, y de ahí me viene la afición por el dibujo y por el cómic. Después de eso me dediqué a escribir novelas de bolsillo, sobretodo westerns. Algunas de ellas fueron muy populares y las escribí con un seudónimo que me puso la editorial, Jack Mills. Es curioso, pero aún hoy recibo royalties de esas novelas, desde Venezuela, desde Brasil,...

Y también seguí con mi afición por el dibujo y la pintura, como ilustrador. Me contrató la casa Columbia, entonces franquicia de la Columbia en España con Columbia, Decca y Alhambra, para ilustrar portadas de los discos. Me encargué de ilustrar los discos clásicos de Decca, con un retrato de los compositores acompañados por un fondo libre, una alegoría en función de lo que me inspiraba la música. Y también las portadas de los discos de Elvis Presley en España.

*¿Algún cómic preferido?*

Yo era una adicto del Hombre Enmascarado. Y cuando vi la película que perpretaron sobre el personaje casi me caigo de la butaca. Una cosa horrorosa. Recuerdo que del personaje hubieron dos versiones, una que iba vestido de rojo y una que iba vestido de violeta.

*¿Y sobre el cómic actual?*

Si, sigo atento al cómic. En el festival de Estepona que yo coordino hacemos una muestra importante de cómic, donde homenajeamos a grandes autores como Carlos Giménez, Azpiri o Pacheco, por ejemplo. Se hacen exposiciones, se entrega un premio,... Sigo muy ligado al mundo del cómic pero jamás pensé que Waldemar Daninsky llegaría al cómic. Eso fue idea de Javier Trujillo.

¡¡Pero esta no es la primera incursión de Daninsky al cine!! Allá por los años 70 un dibujante llamado Eguillor, que dibujaba en El País y en El Pueblo Español, ya llevo al personaje a las tiras donde lo emparejaba con un personaje llamado Mario Aguirre. Recuerdo, Waldemar Daninsky y el Trapecio de Plata. Yo le cedí el personaje, yo no participé en el proceso creativo, pero era mi figura, mi cara.

*Actor, director, guionistas, campeón del halterofilia... ¿qué faceta de su vida laboral le define mejor?*

Pregunta complicada... Vamos al centro de la cuestión: como persona soy sencilla, ingenua y infantil. Infantil porque conservo la infancia dentro de mí, la ilusión por las cosas. Y seguiré así hasta mi muerte. Pero, de todo, lo que más amo es el cine fantástico. Por él me he dejado todo: la vida, el dinero y la sangre. Muchos me han dicho que con mi talento hubiera podido hacer lo que quisiera, comedia o drama, aspirando a premios en Cannes,... pero hice cine fantástico porque me gusta. Me preparaba un proyecto sobre, por ejemplo, Buenaventura Durruti y cuando llegaba el momento aparecía una película del hombre lobo y me olvidaba de Buenaventura Durruti.

*¿No se siente encasillado?*

No. He hecho cine fantástico porqué he querido. Y eso tiene ventajas y desventajas. ¿Ventaja? Que no soy producto de consumo televisivo. Eso es para otro tipo de actores. Pero, ¿les conoce alguien fuera? No. A mi, este año, los críticos independientes de Los Ángeles me han dado el premio al mejor actor de cine fantástico de la historia, por delante de Lon Chaney padre. También me han dado el premio Fangoria, que es como un Óscar de cine fantástico. Y la medalla de oro de las Bellas Artes en España, por la que muchos artistas matarían. Me conocen en el mundo entero, pero no me conocen en mi país. Va por la calle Jose Luís López-Vázquez y lo reconocerán muchos y a mi me reconocerán unos pocos, pero a López-Vázquez no le pedirán autógrafos en Hollywood como me han pedido a mi, o no le saludará Nicholson, o no le invitará a cenar Tim Burton o Steven Spielberg. ¿Qué me he podido quedar en Hollywood? Mi mujer no me ha dejado. Nunca ha querido nada de aquello. No tiene nada que ver con aquello, es hija de diplomáticos, es italiana, tiene la vida aquí, tiene a su madre aquí,... Ella me acompaño en todo lo que hago, pero no ha querido ese traslado que hubiera cimentado mi carrera. Pero yo siempre tuve una ventaja: no me iba a Hollywood a ver que pasaba sino que siempre me iba con un contrato firmado bajo el brazo, por la Universal una vez y por la Paramount otra. Y me rajé. Pero cuando llegó la ocasión de ir a Japón no lo dejé pasar. Me fuí seis años a Japón. Me hice socio de Toshiro Mifune e hicimos un montón de películas hasta que él murió.

Y hoy sigo en la brecha. Estoy preparando una película, Mi Perro Aquiles, con un reparto muy importante que incluye a Christopher Lee, Milla Jovovich, Robert Englund y Michael Paré, que empezaré a finales de Septiembre. También estoy con una película que quedó a medias, al fallecer el director. Me ha dado mucho trabajo. Y otro proyecto, La Herencia de Waldemar, que es la película con el presupuesto más grande de la historia del cine español.

Sobre Lovecraft. Creo que la voy a hacer, pero todavía no he firmado el contrato. Lo dejó en paréntesis. Y allí iría de actor. Además, preparo una obra de teatro titulada Sherlock vs. Jack...

*¿Usted duerme?*

Poco, muy poco. Anoche, por ejemplo, no dormí. Estuve contestando unas preguntas de una revista norteamericana.

*¿Qué opina del cine de terror actual y de la nueva inspiración que aporta el terror oriental?*

No me gusta. Y yo he hecho cine oriental, pero este nuevo cine oriental no me gusta. No me gusta, no me interesa y no voy a verlo. A ver si me explico... Hay películas con las cuales el cine ya se cerró una puerta, ya se acabó, y seguir insistiendo en el mismo tipo de cine es repetirse. Hablo de Suspense, con Deborah Kerr y Al Final de la Escalera, con George C. Scott, y estas películas, para bien o para mal, no se han superado. Esas son las películas madre. En mi opinión, claro. Ya pueden hacer Los Otros, El Sexto Sentido, El Orfanato,... da igual. Es el niño y el fantasma. Y lo cuento yo, que descubrimos The Ring en el Festival de Estepona. Un hallazgo, me dije. Y ganó el premio del festival. Pero se ha hecho algo parecido dieciocho mil veces. No, no me gusta.

Y tampoco me gusta tanta electrónica. No me gusta tanto guión escrito para el acontecimiento electrónico. Se han de escribir argumentos. Yo pondré electrónica, claro, pero sin abusar. El Hombre Lobo, por ejemplo. Ha de ser el actor. Maquillado, pero el actor. Estoy harto de verlo generado por ordenador pero, afortunadamente, Benicio del Toro recoge el testigo. Me encanta. Y solamente por eso merece todos mis respetos. Como Paul Naschy.

De hecho el otro día salió un artículo de dos páginas en el ABC, aunque yo no compro el ABC, en el que hablaba del Hombre Lobo y ponían a Lon Chaney, Paul Naschy y Jack Nicholson. A la espera de Benicio del Toro. Vuelve el mito del Hombre Lobo. Y a mi ya me han ofrecido ya dos.

*Ha probado el cine, el teatro, el cómic,... ¿que le queda por hacer?*

Televisión no he hecho gran cosa, la verdad. Y teatro tampoco. Y me apetece.

Yo en televisión solamente he hecho Querido Maestro y Brigada Central. Poco más. Y en teatro El Retrato de Dorian Gray y tres o cuatro obras más. Y Sherlock vs. Jack, que la voy a escribir yo. Producida por Cornejo. Y aún me queda mucho trabajo con el cine. Pero me siento aún muy joven. En Rojo Sangre, rodada en Barcelona, rodábamos de noche y no dormíamos y el único que aguantaba perfectamente era yo. Quizás algún día quiebro, pero ahí seguimos.




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