Expediente Excalibur

Cuando Aleta Ediciones se decidió a apostar por editar los comics de Bonelli encontró a un público con interés por poder acceder a este material que hasta la fecha había estado vedado, el formato convenció al público y eso llevó a la editorial a pensar en cómo poder disponer del material clásico: Martin Mystere: Expediente Excalibur es la respuesta a esa pregunta. Desde hace unos años vemos como, poco a poco, los editores españoles están apostando por formatos de edición que asemejan el comic cada vez más a los libros de forma que no sea inusual encontrar comics con formato libro, Dolmen y Norma son editoriales que han experimentado con éxito con estos formatos y la propia Aleta lo hace con toda la línea de Bonelli, pero Joseba Basalo quería dar un paso más adelante, quería editar un comic de Bonelli en formato libro, con gran cantidad de páginas, extras de interés y bajo una fecha especial. El 25º aniversario de Martin Mystere le dio la excusa y Expediente Excalibur es el homenaje de Aleta a la creación de Alfredo Castelli.

Para los que no conozcan a Martin Mystere diré que... ya tardais en acercaros a uno de los comics más importantes de la italiana Bonelli, Martin Mystere además de ser uno de los personajes más conocidos cuenta con el privilegio de ser el personaje de transición entre los personajes más clásicos de Bonelli y los nuevos personajes. Ademas Mystere es un personaje plenamente anclado a una línea temporal y en sus 25 años de investigación de los fenómenos paranormales ha ido envejeciendo hasta reflejar los 25 años pasados desde su creación, al igual que le ha sucedido a su inseparable Java, su indudable contrapunto cómico, apoyo al lector y contraprestación musculada frente a la inteligencia de Mystere.

Expediente Excalibur recoge las aventuras de Mystere relacionadas con la mítica espada del Rey Arturo y toda la mitología que rodeó su figura, no  ya en el momento de la concepción del mito, sino en el devenir de los siglos posteriores, de forma que podemos incluso seguir los intentos de personajes como Adolf Hitler que intentaron hacerse con la propia Excalibur, la lanza de Longinus o el propio Santo Grial, artefactos místicos que veremos aparecer por este volumen y que estarán estrechamente relacionados.

Aunque, inicialmente, coloqué a Martin Mystere el tercero en mis preferencias de los comics Bonelli he de reconocer que el cuidado que se tiene al escribir y dibujar sus aventuras, con un marcado preferencia por relacionarlas con hechos históricos, con un gran trabajo de documentación detrás y sus viajes por localizaciones reales, ha acabado por convencerme y por auparlo en el olimpo de Bonelli. Martin Mystere es un personaje carismático que sus guionistas utilizan para estudiar, con mayor o menos complejidad, los enigmas más interesantes que nos han acompañado desde hace siglos, y lo hacen bajo el prisma del entretenimiento, pero sin descuidar el trabajo de investigación necesario para dotar de una base sólida a sus historias.

Así podemos encontrar decenas de referencias a acontecimientos reales en este Expediente Excalibur, detalles como el desarrollo de la figura de Arturo, la lanza de Longinus y su devenir en la historia o el propio Grial están reflejados con precisión (aunque en ocasiones se omitan detalles por el bien de la historia) y aportan un plus que, como amante de la Historia, agradezco. Eso sí, el frikie que hay dentro de mi se alegra de que, cuando se habla de la búsqueda de artefactos místicos por parte de Hitler se hable de cierto arqueologo, Jones, que se hizo con una copia del
Arca de la Alianza.

Ten
go que reconocer que he disfrutado con la lectura de Martin Mystere: Expediente Excalibur
, no sólo por todos los detalles ya mencionados, sino por el esfuerzo con el que Castelli ha ido construyendo la trama y por cómo ha ido retomandola en aventuras posteriores también recogidas en este volumen.

Como comentaba al comienzo de la reseña Aleta ha apostado por un formato más voluminoso, muy próximo al del libro, y lo ha hecho con acierto, pero también es de agradecer que para el prólogo se haya contado con Javier Sierra y que al final del libro os encontremos con varios artículos del propio Alfredo Castelli en los que nos explica de dónde ha tomado las referencias históricas, una forma excelente de cerrar un libro que le ha quedado redondo a Aleta.