LA FUENTE

LA FUENTE

 

Así pues, Dios expulsó a Adán y Eva del jardín del Edén y puso ante él una espada de fuego para proteger el árbol de la vida. (Génesis)

 

A la espera de la inminente llegada a las salas de cine españolas a finales de marzo del 2007 de La Fuente (The Fountain) o La Fuente de la Vida, la última película del director de corte independiente Darren Aronofsky, Planeta se adelanta con la publicación de la novela gráfica del mismo nombre, de Darren Aronofsky y Kent Williams.

Presentada en Estocolmo y Cannes, con críticas muy fuertes, y durante el Festival de Cinema Fantástic de Sitges del año 2006, sin mucho éxito, la película de Aronofsky es la que, curiosamente, sirve de base al cómic y no a la inversa, como suele suceder. Y es que Aronofsky, autor de la extraña (y revolucionaria según algunos, y absurda según la mayoría) película Pi (1998) o de Réquiem por un Sueño (2000), dispuso inicialmente de 70 millones de dólares de la Warner Bros. para plasmar la aventura de los inicialmente previstos Brad Pitt y Cate Blanchett en busca de la fuente de la vida. Lamentablemente el proyecto se fue a pique,... pero Aronofsky no dejó la idea en el fondo oscuro de ningún cajón sino que decidió unir su historia prevista para el celuloide al talento gráfico del dibujante Kent Williams para que Vertigo Comics publicara su guión original en formato de novela gráfica. El pequeño éxito de crítica y ventas de la obra reavivó el interés de la productora Warner Bros. por La Fuente, y con un presupuesto algo menor que el previsto inicialmente (35 millones de dólares que acabarían siendo 43 al final del rodaje) y nuevos actores (Hugh Jackman y Rachel Weisz) la película se estrenó en las salas de cine americanas a finales de Noviembre del 2006... con muy poca suerte. Siendo generosos hablaríamos de un rotundo fracaso.

Como el propio Darren Aronofsky dejó claro durante una convención de San Diego, el cómic y la película son dos interpretaciones distintas basadas en la misma historia, dos lenguajes de dos medios distintos (el papel y el celuloide) para una misma historia. En conclusión, La Fuente existió primero como guión, luego como cómic y finalmente como película; un caso realmente excepcional en una industria como la del cine.

 

¿Qué pasaría si pudieras vivir para siempre? (What if you could live forever?). Sobre esta premisa argumental Aronofsky nos presenta la historia de La Fuente, que se ubica en tres puntos temporales diferentes, tres épocas distintas con el mismo argumento: la búsqueda de la fuente de la vida, el mítico Árbol de la Vida. Tres historias sobre una búsqueda, sobre el amor (Izzy/Isabel) y la muerte, sobre un hombre que son tres (Tom/Tomas, guerrero, doctor y explorador), sobre los anhelos más íntimos del hombre, sobre la necesidad de la humanidad para expandir su conocimiento más allá de donde las leyes naturales han establecido que puede llegar. La inmortalidad.

La primera parte de la narración está ubicada en el siglo XVI, en 1535, durante la conquista y colonización española de América. Aronofsky y Williams nos presentan al conquistador español Tomás Verde en busca de la fuente de la vida en algún lugar de Chetumal, en el imperio Maya, por el amor de la Reina Isabel. En el fragmento de la historia ubicado en el siglo XXI, un doctor en plena investigación obsesiva de la cura contra el cáncer que sufre su amada esposa Izzi y contra el envejecimiento, la búsqueda de la inmortalidad. Y en 2463 Tom Creo un astronauta en busca de una estrella al final de su existencia en el vacío del universo, Xibalbá, gracias a la que la vida renacerá eternamente.

 

Las ilustraciones de Williams, autor de prestigio de Blood: un relato sangriento y Kaos/ Lobezno: Meltdown”, son exhuberantes aunque algo simples y tienen una ventaja que no suelen tener los artistas que trabajan con adaptaciones cinematográficas: no tiene la referencia de la imagen preexistente del celuloide sinó que trabaja a partir del guión, puro y virgen, del neoyorkino Aronofsky. Así pues, ni los actores se corresponden con el aspecto que Williams les otorga en la novela gráfica ni los entornos, ni los colores, ni su ritmo. Dos formas distintas de explicar la misma historia.

Williams, pintor, ilustrador y dibujante galardonado con el  Yellow Kid, el Joseph Henniger y cuatro medallas de la Society of Illustrators de Nueva York, se muestra muy eficaz en el uso de colores y tonalidades diferentes para cada una de las tres épocas distintas que narra la historia de Aronofsky, Williams recorre a veces a trazos gruesos y rasgos duros, color y mancha de tinta, unas veces detallista, y otras simples bocetos de formas y figuras, escenas oscuras acompañadas por repentinos rojos brillantes o luces cegadoras. La importancia del sonido de las películas de Aronofsky consigue ser plasmado por Williams en el papel mediante esta ecléctica mezcla de expresionismo casi pictórico, un juego de texturas y estilos, que desenvuelve de una forma muy cinematográfica entre viñeta y viñeta, capturando las emociones y el ambiente a la perfección.

 

Presentación muy digna por parte de Planeta, 172 páginas a color encuadernado en rústica y con papel cosido, la obra consigue provocar una extraña mezcla entre fascinación y estupor, atracción y desprecio. Puede generar amor u odio, tanto en su aspecto gráfico como en la historia que plantea Aronofsky, el mismo desencuentro de sentimientos que provocó la película y que ha provocado que su estreno en nuestro país se haya visto pospuesto una y otra vez.

 

Por cierto, se comenta en algunos burladeros que Aronofsky será el encargado de llevar a la pantalla grande la adaptación de El lobo solitario y su cachorro, de Kazuo Koike y Goseki Kojima y publicada íntegramente en nuestro país por Planeta.