EL TBO

EL TBO

En lo que ciertamente era una deuda para cuantos aprendimos a leer con el TBO y descubrimos la narración gráfica a través de sus páginas, Ediciones B, nos a proporcionado dos tomos, que esperemos no sean los últimos, en los que se recopilan algunos de aquellos tebeos con los que tanto disfrutamos siendo niños.

Recuperamos a la familia Ulises, a Josechu el Vasco o al profesor Franz de Copenhague y sus inventos, en una vuelta a nuestra infancia, que se acompaña de olores y colores.

Si algo sorprende al lector en esta edición es la sensación de que le han encuadernado sus antiguos tebeos,  el color y la textura de la página se corresponden con las ediciones de los años sesenta, la sensación de la tinta en la mano se mantiene, dejando incluso el olor de aquellos tebeos tan queridos que se compraban el domingo cuando se iba a tomar el aperitivo con los padres, parada obligatoria nunca olvidada y que tantos amantes de la narración gráfica creo.

Al abrir este álbum he sentido las mismas sensaciones que sentí siendo niña, la ilusión de aquellas páginas que dejaban una sensación áspera en mis manos, pero que me iban a proporcionar un grato momento de lectura.

Dos tomos recopilan narraciones que forman parte de la historia de nuestro país y en los que no solo recuperamos la memoria del tebeo y se homenajea a aquellos autores que dieron pie a la tradición del tebeo en nuestro país, sino que además rememoramos una sociedad que ha evolucionado hasta nuestros días y que se recrea en viñetas y nos permite comprobar cuanto hemos evolucionado en cuarenta años.

Una sociedad reflejada en viñetas, con tópicos que han evolucionado a lo largo de los años, en algunos casos dando la razón a los inventos del profesor Franz de Copenhague, que ya en los años 60 proponía la construcción de coches que bien podrían ser los precursores del actual Smart o bien un aparato con el que exprimir naranjas en el que no era necesario cortarlas, tan solo echarlas enteras por un tubo.

Quiero destacar la reproducción del especial de navidad, con el que recordar el belén recortable, con el que con frecuencia en estas fechas nos obsequiaba el TBO, o el recorrido por las que entonces eran las fiestas patrias, muchas de las cuales han pasado al ostracismo, continuando otras hasta nuestros días.

Para todos los amantes de la narración gráfica, estos dos tomos son una parada obligatoria, en la que detenerse y para quienes se alejaron de la narración gráfica este es sin duda un buen camino para reencontrarse con ella.

Desde aquí felicitar a Ediciones B por esta iniciativa, que sin duda contará con una buena respuesta de los lectores, dos tomos que esperemos tengan continuidad, aunque no sea en el orden cronológico preciso, como acontece en los dos primeros publicados.