Ultimate Ironman

 Si una cosa no podemos negarle a Joe Quesada es que desde que se hizo cargo de Marvel, poco a poco, ha ido atrayendo a la Casa de las Ideas a una serie de autores que gracias a su prestigio en otros medios han sabido captar la atención de una buena cantidad de público. Uno de los últimos autores en ser atraído a Marvel es Orson Scott Card, el genial escritor de El Juego de Ender, que ha sido contratado para darnos su propia versión del Iron Man del universo Ultimate. Quiero comenzar la reseña comentando que no conozco en exceso la versión de Iron Man de los Ultimates así que tan sólo me voy a referir a lo que supone este comic.

    En Ultimate Iron Man comenzamos viendo como Card nos presenta al padre de Antonio Stark (que no Anthony), un rico empresario obsesionado con una nueva armadura corporal, fruto de esta obsesión conocerá a la futura madre de Tony quien sufrirá un accidente en un laboratorio relacionado con la investigación del padre de Tony y que tendrá consecuencias muy serias en el crecimiento del joven Tony que deberá recubrir su cuerpo con una sustancia (la armadura corporal de su padre) para no sufrir espantosos dolores. Fruto de la enemistad entre Stark y Stane un joven Tony de tan sólo 4 años de edad será secuestrado y torturado por Stane quien está obsesionado con conocer todos los secretos de la armadura. Esto propiciará que Tony se obsesione en construir la armadura definitiva de la que iremos viendo distintas versiones a lo largo de estos 5 primeros números.

    El trabajo de Orson Scott Card difiere, y con mucho, de los orígenes clásicos del Iron Man de toda la vida, de hecho este Tony tiene poderes de regeneración (fruto de su accidente), una inteligencia (por imperativos genéticos) superior al resto de los mortales y el alcoholismo, en el que comenzaremos a verle caer, no está reflejado aquí tanto como una debilidad sino como una necesidad. En líneas generales el trabajo de Card es más que correcto si bien se centra demasiado en otros personajes y apenas vemos evolucionar a Tony Stark (quien comienza a tener más voz propia a partir del quinto número). Quizás 5 números sean pocos para juzgar su trabajo pero por el momento no parece que vaya a revolucionar el medio.

    En el apartado gráfico Marvel pretendió cubrirse las espaldas al asignar a Andy Kubert como dibujante pero este es uno de los peores trabajos que le he visto hacer nunca (hay escenas, como cuando salen del colegio después de que mutilen a Tony en que la desproporción cabeza/cuerpo llega a extremos que rallan en lo ridículo). Y no es su peor trabajo porque no sea capaz de hacer escenas buenas, de hecho el comic cuenta con varias páginas muy interesantes, sino que lo es por la desidia que demuestran en varios momentos a lo largo del comic y que, sin duda, acaban pesando y mucho en la valoración final ya que los malos momentos que tiene a lo largo de estos 5 números son los que se quedan en la mente en lugar de algunas de sus espectaculares páginas. Puede que Orson Scott Card sea novato en estas lides, pero al menos intenta ofrecer un producto digno, el trabajo de Andy Kubert es muy tosco en varias ocasiones (puede ser que por motivos personales o por excesivo trabajo, quien sabe, pero el lector lo que juzga es el resultado final)

    En lo que no puede haber reproches es en la edición que nos ofrece Panini Comics, que como suele ser habitual es muy buena.

    Creo que si bien este título podría ser mucho mejor tampoco tiene un mal nivel, especialmente en lo argumental donde Card traza paralelismos que deleitarán a todos los que disfrutaron con El juego de Ender. Si a esto le unimos el hecho de que los siguientes números van a contar con el excepcional Pasqual Ferry a los lápices pues bien vale la pena el sufrir con el trabajo de Andy Kubert para poder disfrutar más adelante.